
Detener la pérdida de energía en las etapas de enjuague de semiconductores
Seamos honestos: la etapa de enjuague en las fábricas de semiconductores suele ser donde se desperdicia la mayor cantidad de energía. Durante años, hemos dependido del uso de grandes cantidades de aire caliente o de sistemas de convección para secar las obleas. Es un proceso lento y poco eficiente; además, se desperdicia una enorme cantidad de energía solo para calentar el aire, que al final no sirve para nada.
Hemos encontrado una forma mejor. En lugar de calentar toda la habitación, utilizamos lámparas infrarrojas impermeables para dirigir directamente el calor hacia la humedad presente en la superficie de las obleas. Es un método mucho más eficiente.
Hacer frente a la humedad
Trabajar en un ambiente con alta humedad es un verdadero problema para los dispositivos electrónicos. Si una sola gota de agua llega a tocar un filamento caliente, la lámpara se daña irremediablemente.
Por eso, nos aseguramos de que no haya filtraciones. Utilizamos envolturas de cuarzo especializadas y sellos herméticos para mantener la humedad alejada de los electrodos. Lo importante es mantener el interior de la lámpara completamente seco, mientras que el entorno circundante está lleno de humedad.
Lo mejor es que estas lámparas se encienden rápidamente, en cuestión de segundos. No es necesario dejarlas funcionando a pleno rendimiento mientras se espera a que llegue el siguiente lote de obleas. Basta con encenderlas, que alcancen la temperatura deseada y ya está. Así, su factura de electricidad disminuirá.
Diseñadas para trabajar en condiciones reales
La impermeabilización no se refiere solo al cristal. Debido a la humedad y a los químicos utilizados en el enjuague, las estructuras de las lámparas también sufren daños. Utilizamos materiales resistentes a la corrosión para que las lámparas no se dañen después de unos meses de uso intensivo.
Si usted utiliza equipos antiguos, estos dispositivos están diseñados para reemplazarlos fácilmente. Basta con sustituir los sistemas de calefacción antiguos por estos nuevos, y listo.
Además, hay otra ventaja: no hay turbulencias en el aire. Dado que las lámparas infrarrojas utilizan radiación en lugar de aire, no hay riesgo de que las partículas afecten negativamente las obleas. Es simplemente más silencioso y limpio.
El problema: cómo manejar el calor
Aquí está el desafío: los arrays infrarrojos de alta densidad se calientan mucho. Mientras las obleas se secan rápidamente, el chasis que las rodea recibe todo el calor. Si no se utilizan ventiladores o disipadores adecuados, los componentes eléctricos se dañarán. Es un compromiso necesario: se ahorra mucha energía en el proceso de secado, pero hay que asegurarse de que el flujo de aire sea adecuado para evitar daños en los cables.
Pero una vez que se logra ese equilibrio, se pueden eliminar esos grandes ventiladores que consumen mucha energía. Probablemente sea la forma más rápida de hacer que una fábrica sea “verde”, sin sacrificar la velocidad.