
Elegir la lámpara de infrarrojos adecuada para su baño
Aquí está un error común: pensar que cuanto mayor sea la potencia de la lámpara, mejor será. Pero eso no es cierto. Si se utiliza demasiada potencia, solo se desperdician dinero en las facturas de electricidad; además, es posible que la lámpara se sobrecaliente. Pero si la potencia es demasiado baja, seguirá sintiéndose frío. Lo importante es encontrar el equilibrio adecuado, según el tamaño del espacio que se quiera calentar.
El tamaño importa
Las lámparas de infrarrojos son diferentes de los calentadores normales. No solo calientan el aire, sino que también emiten calor directamente hacia usted. Si tiene un baño pequeño (menos de 4 m²), una lámpara de 250 W a 400 W es suficiente. Sentirá el calor casi al instante. Pero en baños más grandes (8 m² o más), necesitará lámparas más potentes, generalmente de 600 W a 1000 W. De lo contrario, el calor no llegará hasta usted.
También tenga en cuenta la altura del techo. Cuanto más alto sea el techo, más se dispersará el calor antes de llegar al suelo. Si tiene techos altos, necesitará una lámpara con mayor potencia para compensar esa diferencia.
Detalles técnicos (manténgalo simple)
La mayoría de estas lámparas utilizan vidrio de cuarzo y halógeno. Lo mejor de ellas es que actúan rápidamente. No hay necesidad de esperar diez minutos para que la habitación se caliente; sentirá el calor en cuanto encienda la lámpara.
Pero hay un problema: las lámparas de alta potencia ejercen mucha presión sobre los cables y las tomas eléctricas. Tenga cuidado aquí. Si intenta usar una lámpara de 1000 W en un dispositivo diseñado para 500 W, dañará los contactos eléctricos. Antes de actualizar la lámpara, asegúrese de que sus cables puedan soportar la corriente adicional. Es una verificación rápida que le evitará problemas eléctricos.
Ahorrando algo de dinero
Para evitar que sus facturas de electricidad suban demasiado, no deje la lámpara encendida todo el tiempo. Estas lámparas están diseñadas para generar calor de forma temporal, no para funcionar 24/7. Utilice un temporizador o un sensor de movimiento. De esta manera, el calor estará presente cuando salga de la ducha, pero no se desperdiciará energía cuando la habitación esté vacía. Al elegir la potencia adecuada para el tamaño de su habitación, la lámpara no tendrá que trabajar tanto, lo que significa que durará más tiempo.